martes, 27 de junio de 2017

Luces, capítulo 1

Bueno, dije que también me gustaba escribir y esta es una historia que empece en el año 2014 (y aun no termine...) 
Tiene dos parejas que se van intercambiando, los capítulos impares son una y los impares otra.
Espero que la disfrutéis :D
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Capítulo 1: El destino:
 Kansas, 5 de Septiembre de 2.012:

Es una lluviosa tarde de verano, Denis camina por la calle, debajo de su paraguas  de mano azul con pequeños puntos negros.
Denis es un chico, de veinte años, es algo tímido, y siempre ha creído en el amor a primera vista.
Su pelo es negro, algo largo recogido en una pequeña trenza que le cae por delante, lleva  unas mechas tintadas de color azul claro.
Sus ojos son verdes claros, cubiertos por unas gafas de vista cuadradas y de pasta de color verde oscuro. Es bastante alto y de cuerpo atlético, su piel
es blanca de un tono no muy oscuro. Es un chico bastante atractivo.

Viste con una camiseta de manga corta gris, pues a pesar de la lluvia no hace mucho frio. Sus pantalones son largos, vaqueros con algunos rotos, y  zapatillas converse de color morado oscuro. Lleva una bandolera negra.

Se dirige hacia su casa después del trabajo, el cual es de cocinero en la “Pastelería/cafetería Osuna”, solo trabaja por el turno de la mañana, de lunes a viernes. Entra a las ocho y sale a las cuatro.
Vive solo desde hace poco y es un chico de costumbres, siempre toma el mismo camino de vuelta  para llegar a la boca del metro “113K”
 Al poco, llega allí, baja por las escaleras cerrando el paraguas,  como siempre baja por las normales, le gusta hacer algo de deporte para mantenerse en forma, se sienta en uno de los bancos que quedan libres, saca de la bandolera su libro favorito y espera el siguiente metro leyendo un poco. Mira de reojo y  por encima de las gafas el reloj para ver cuánto va a tardar en llegar.

-Se retrasa, que raro...-dice en voz baja.

Mientras tanto, en otro lugar de la ciudad, un chico sale del “Washington High School”, su nombre es Tsuzuki, es de origen medio Tailandés medio americano, tiene diecisiete años, su pelo es algo corto y marrón claro algo rubio, sus ojos son de color marrones muy oscuros y rasgados debido a sus raíces orientales.
Es de estatura normal para su edad, pero está un poco delgado, aunque no en los huesos, de piel algo clara y es muy guapo. Es muy simpático y muy carismático, pero no tiene amigos de verdad. Viste con una sudadera con capucha pero sin mangas de color esmeralda y unos pantalones cortos algo ajustados de color rojo, sus zapatillas son azules moradas con los cordones negros y blancos.

Mira al horizonte ve la lluvia, abre su bandolera azul, con algunas chapas y adornos colgando y saca un paraguas a rayas verdes oscuras y claras lo abre y se arregla la bandolera, se despide de unos chicos que pasan por su lado, se pone los cascos del mp3, pone la música en marcha  y empieza a caminar.
Va con cuidado de los coches, pero no puede evitar ir jugando con los charcos sin parar de reírse, a veces es como un niño pequeño, tanto que sus piernas se le mojan bastante.
Al rato llega a la boca de metro, la “113K”, la cual coge para volver a casa.
Es la parada de metro más importante de la ciudad, tiene tres entradas distintas por los alrededores y allí te encuentras personas completamente distintas cada día.
Cierra el paraguas lo espolsa un poco, al igual que sus pies, dándole pequeños golpecitos con las puntas al suelo y baja por las escaleras mecánicas y camina hasta los bancos mirándolos totalmente llenos, mira el reloj del siguiente metro y piensa:

-“Bueno puedo esperar plantado, no tardará mucho en llegar…”

De golpe Tsuzuki ve un hueco libre al lado de un chico que espera leyendo y le pregunta amablemente quitándose los auriculares y parando el Mp3:

-Hola, ¿Me puedo sentar?

Denis escucha la voz de un chico, así que le pone el separador de metal al libro y le mira para contestarle, entonces ve al chico.
-Si… Sí que puedes…-responde al chico tímidamente.
-¡Gracias!- dice Tsuzuki amablemente y sentándose en el sitio libre.
-No…No hay de que…-contesta nervioso.
-Vaya… Se está retrasando el metro, que raro- dice Tsuzuki.
-Si…Yo llevo ya un rato esperando…-contesta Denis.
-¿Habrá pasado algo malo?
-…Espero que no…

Tsuzuki mira a Denis por completo, sin perder ni un solo detalle, al final mira el libro cerrado en sus piernas y dice:

-Vaya ¿Te estás leyendo Aurora Boreal?
-Si…Es mi libro favorito, me lo he leído como diez veces.  Me encanta y aun consigue sorprenderme

Tsuzuki mira intrigado a Denis mientras este le contesta. En esos instantes por fin llega el metro, en el panel pone:
“Disculpen el retraso, hemos tenido una pequeña avería y el metro no podía ponerse en marcha”

-Vaya, solo había sido una pequeña avería, mejor-dice Tsuzuki levantándose.

Denis le mira las piernas, aún están mojadas y le caen algunas gotas de agua y se sonroja bastante, pone el separador en su libro y lo guarda en la bandolera y se levanta poniéndose al lado de Tsuzuki.
El metro entra en la estación y las puertas se abren y ambos entran a un vagón, Denis se coge a una barra, Tsuzuki lo mira y con el metro ya en marcha, va a su lado.

-Me gusta viajar en metro, conoces gente interesante, como a ti-dice Tsuzuki.
-Tienes razón...-contesta Denis totalmente sonrojado.
-Me llamo Tsuzuki Jackson-dice ofreciéndole la mano para estrechársela-encantado de conocerte.
-Yo me llamo Denis Mitchell,  mucho gusto-dice cogiéndole la mano.

El metro llega a la siguiente parada y frena de golpe y Tsuzuki pierde el equilibrio, Denis se da cuenta y lo coge antes de que se caiga al suelo y del impulso terminan pegados el uno al otro, tan cerca se puede comprobar que Tsuzuki le llega a la altura del pecho a Denis.

-Gracias Denis, has evitado que me caiga.
-No ha sido nada...-contesta Denis muy sonrojado.

El metro se vuelve a poner en marcha y Tsuzuki comenta:

-En la siguiente parada ya me bajo…
-De acuerdo... Ha sido agradable conocerte...-dice Denis
-Lo mismo digo-contesta Tsuzuki sonriente.

El metro vuelve a parar, se abren las puertas del vagón.

-¡Hasta otra!-dice Tsuzuki esperando a poder bajar despidiéndose con la mano.
-...Hasta otra...

Tsuzuki baja del vagón y se aleja, Denis se queda mirándolo hasta que lo pierde de vista y se queda en el metro esperando su parada.

-"Ese chico... Era muy guapo...No me importaría volver a verlo... De hecho me siento vacío ahora que se ha ido..."-piensa Denis.

Denis sabe de sobra que es gay, lo sabe desde los trece años. Sus padres lo saben y lo comprenden, aun que sabe de sobra que si llega a tener novio no lo celebraran, pero tampoco ha odiar, se dedicaran a hacer chistes sobre gais.

Mientras tanto, Tsuzuki sube por las escaleras para salir a la calle pensando:

-"¿Y ese chico, por qué me siento así...? Cuando me ha tocado, el corazón casi se me sale del pecho ¿Es esto amor?"

Tsuzuki nunca se ha enamorado, así que con esas nuevas sensaciones, está algo confuso.

Tsuzuki abre la puerta para volver a la calle, una vez fuera ve que ha dejado de llover, incluso ha salido el sol, Tsuzuki mira al cielo tapándose con una mano el sol para que no le moleste y ve un bonito arcoíris.

-¡Ala, como mola un arcoíris!-dice Tsuzuki algo alto.

Saca de su bandolera el móvil, enfoca el arcoíris y le hace una bonita foto y lo vuelve a guardar. A Tsuzuki le gusta hacer fotos, aunque no se considera fan de la fotografía, solo las hace de cosas bonitas o que le llamen la atención.

-“Ahora que lo pienso podría haberle hecho una foto a él…Oh si, le digo, eres guapo, déjame fotografiarte…”-piensa algo enfadado.

Tsuzuki gira hacia la izquierda para seguir su camino hasta su casa, recorre algunas calles y llega al edificio donde vive.

Es un edificio muy alto, en realidad es un rascacielos, uno de los más altos de Kansas y también el más pijo, en la puerta hay incluso un botones para abrirla, como si fuese un hotel de lujo.

-Buenas tardes señorito Jackson ¿Ha pasado buen día?
-Buenas tardes, pues en realidad ha sido un día especial la verdad.

El botones le abre la puerta para que pueda entrar.

-Gracias ¡hasta luego!

Tsuzuki entra al edificio, nada más entrar hay un recibidor enorme y  muy bonito, el cual esta impecable, no tiene ni una mota de polvo, el suelo es de losetas marrones claras que hacen un hipnótico dibujo y las paredes lisas y de color beige con una franja en el medio de color azul claro. Allí están los buzones de los cuales hay bastantes, algunas plantas muy bien cuidadas y naturales en maceteros muy bonitos, unas escaleras rusticas, toda de madera y el ascensor el cual es última tecnología contra accidentes.

Tsuzuki pulsa el botón del ascensor para llamarlo, no le entusiasma subir o bajar en él, pero es que vive demasiado arriba para subir por las escaleras.
Al poco por fin se abren las puertas y entre, mira los botones de los pisos y le da al último, el ático. Las puertas se cierran y suena música de fondo, pero la típica de los ascensores.

-Estúpido ascensor con sus estúpidas cancioncitas…

El ascensor subía y subía, Tsuzuki esperaba impaciente cruzado de brazos dándole golpecitos al suelo y a sus brazos con los dedos.

Al rato, cuando el ascensor llega a la planta del ático y se abren las puertas, Tsuzuki sale corriendo del algo agobiado, fuera respira agitado y apoyando sus manos en las rodillas.

Una vez recupera el aliento, va a la derecha para llegar a la puerta de su casa, busca por su bandolera sus llaves, las coge, están llenas de llaveros y lleva un atrapa sueños pequeño, abre la puerta y entra a su casa.

Cierra la puerta a su paso y llega a la entada, allí hay un perchero con algunos abrigos para el invierno, un paragüero, donde deja el paraguas para que se seque. También hay un mueble grande con cajones y encima de él, hay una foto de familia, allí también hay un sitio donde dejar las zapatillas de calle y ponerse las de casa, pues todo el suelo de la casa es de moqueta, salvo los aseos y la cocina que ambos son de parquet. Cada estancia tiene las paredes de un color, es una casa grande y bonita, pero no recargada.

Tsuzuki se quita las zapatillas, se pone las de estar por  casa las deja en su sitio, se deja la bandolera puesta, pues tiene que hacer deberes.

Llega al pasillo, que es largo y hay un par de cuadros con paisajes, la primera puerta a la derecha es la sala de estar comedor, mira hacia dentro y ve a su madre con su hermana pequeña, la cual tiene seis años, sus padres se esperaron bastante. Están sentadas en un amplio sofá viendo la tele.

Su madre, que se llama Nabiki, levanta la mirada y lo mira, es una mujer cerca de los cuarenta, pero aun así es muy guapa, su pelo es largo y marrón oscuro en una coleta alta y sus ojos son verdes, ella es el origen asiático de Tsuzuki.

-Hola cariño- dice Nabiki levantándose, lo abraza y le da un beso  en la mejilla-Que bien que estés ya en casa cariño ¿Qué tal el día?
-Muy bien mami, menos mal que llevaba paraguas porque se ha puesto a llover de repente, jaja… Y el resto normal contesta Tsuzuki.

Tsuzuki se acerca a su hermana la cual juega con un muñeco de peluche que es de una serie para niños, su hermana tiene el pelo largo en dos coletas y marrón claro algo rubio, sus ojos son de color marrones muy oscuros y rasgados, es como una copia del pero en niña, también es muy bonita, la coge en brazos.

-¡Hola Chrisy! Hala, cada día estas más grande, jaja-dice Tsuzuki bromeando.

En realidad su hermana se llama Christin, pero Tsuzuki le llama así porque le tiene mucho cariño, a pesar de la diferencia se edad.

-Hola tete, que alegría que estés aquí ya ¿Quieres jugar conmigo y con Timi?-pregunta Christin.
-Oh lo siento... Tengo que hacer deberes... Lo siento... Cuando los termine sí que puedo ¿Vale?
-¿Me lo prometes?
-Te lo prometo.

Le da un beso al peluche y luego a su hermana y la sienta de nuevo en el sofá con cariño.

-Mamá ¿Y papá?-pregunta Tsuzuki.
-En su despacho como siempre- contesta Nabiki.
-Vale gracias, voy a saludarlo.

Tsuzuki sale de allí y vuelve al pasillo, camina hasta el final, que es donde está el despacho de su padre y la habitación de los padres que está  justo al lado.

Toca a la puerta para pedir permiso, su padre suele estar ocupado y no le gusta molestarlo.

-Papá… ¿Puedo pasar?
-Sí, pasa, pasa Tsuzuki-contesta su padre desde dentro.

Abre la puerta de despacho, tiene un amplio escritorio con un buen ordenador, un flexo encima justo del escritorio, una buena impresora. Tiene varias ventanas grandes, con las persianas subidas para que entre buena luz. Allí está sentado su padre, en una buena silla cómoda de escritorio escribiendo en el ordenador.

El padre es un hombre un par de años mayor que la madre, su pelo es muy corto y castaño, aunque ya tiene algunas canas, pero no entradas, es un hombre guapo aunque de aspecto serio y disciplinado, sus ojos son azules oscuros, cubiertos por unas gafas con cordones. Su nombre es Dylan.

-Hola papá ¿Estas ocupado?-pregunta Tsuzuki.
-Hola pequeño. No, no estoy ocupado, tranquilo, pasa, pasa… En realidad estoy atascado…-responde Dylan.
-¿Con que papi?
-Buf...Este estúpido trozo del libro, no sé como seguirlo…

Dylan es un famoso escritor de novelas de fantasía, misterio y otros tantos estilos.

-Pues no se…Yo no sé escribir historias no puedo ayudarte…
-Hijo, deja de menospreciarte, te gusta hacer muchas cosas y tienes estilo en ellas, solo que tú no lo crees, eres un buen pintor, como tu madre, un gran escritor con muchos sentimientos, tienes buena mano en la cocina y también se te dan bien algunos deportes distintos, el tenis y el balonmano. Eres un buen alumno, que siempre saca la mayor nota posible ¿Por qué dices que no vales para nada?
-… Lo sé, se hacer muchas cosas, pero…-Tsuzuki se queda unos instantes pensativo y cambia de conversación lo más rápido posible- Papá… Hoy he conocido a una persona que le gusta un libro tuyo…
-Sí… ¿Quién y cuál?-pregunta Dylan.
-No lo conoces… Pero se estaba leyendo “Aurora Boreal” por décima vez-contesta Tsuzuki.
-Ooooh, que alago, jeje
-Ya vez, cuando me lo ha comentado, yo me he quedado en plan, si el autor es mi padre… Bueno te dejo que tengo montones de deberes y la escena síguela con que reciben otra carta del rey, eso estaría bien.
-Vale, que niño tan aplicado, ese es mi niño y tu idea es genial, la hare.

Tsuzuki sale del despacho cerrando la puerta a su paso, camina hasta su cuarto, que está al lado de la cocina abre la puerta y entra. La habitación está limpia y ordenada, la mantiene así el mismo, tiene una cama algo más grande que una sola persona, un escritorio con un ordenador portátil, un armario grande y un mueble con lejas llenas de libros figuritas, películas y un peluche, algunas fotos de familia, en las paredes hay algún que otro poster.

Tsuzuki deja la bandolera en el escritorio, se descalza para echarse en la cama, allí hay un oso de peluche de color blanco con la nariz morada, círculos en las plantas de los pies de varios colores a rayas a conjunto con la bufanda del cuello, lo abraza y le da un pequeño beso.

-Keiko… No me comprenden mis padres… Hago todas esas cosas porque a ellos les gustan, pero a mí no. Las hago obligado, yo no quiero ser ninguna de esas cosas, yo quiero ser veterinario… Pero ni si quiera quieren tener animales en casa…Y menos me van a comprender todavía si lo que he sentido por ese chico ha sido amor… Mi vida a veces es un asco… Nunca hare mis sueños realidad…

Tsuzuki abraza con más fuerza al peluche y no puede evitar echarse a llorar sin consuelo.

Denis por su parte, sigue en el metro, las puertas se cierran después de que saliese todo el mundo en la parada que se ha despedido de Tsuzuki, mira que hay unos cuantos sitios libres y se sienta en una de las sillas, llegan a la siguiente parada, pero Denis ni se inmuta, pero cuando ve que están llegando a la siguiente, se levanta de su sitio y se acerca a la puerta.
Cuando el metro se para, el baja con cuidado, sube por las escaleras normales y sale a la calle, ha dejado de llover.

-“Vaya…ha parado la lluvia…”-piensa Denis.

Va como de costumbre por las misma calle que siempre, hacia delante y llega a una urbanización de casas cada una de un color y con su jardín. Coge  sus llaves de la bandolera, abre la verja y entra a él jardín, tiene un par de árboles, un sofá columpio y una bonita mesa de jardín con sillas debajo de una pérgola.
Denis hace poco que se ha instalado allí y está todo por arreglar, se la vendieron más barata al haber tenido anterior inquilino y dejarla en un poco de mal estado.

La casa solo tiene una planta, pero, no necesita nada más para él solo, la fachada es de color marrón bastante claro y tiene una chimenea.

Denis entra a la casa, en la entrada es más grande realmente, pero como allí aún hay una buena pila de cajas de la mudanza la hacen más pequeña, deja allí el paraguas y la bandolera, en la pared hay un sitio donde dejar las llaves, así que las pone allí. Camina hasta el pasillo, a la derecha están el comedor con su chimenea y la cocina.
A la derecha están la habitación y el aseo.
En el comedor tiene una jaula grande con dos conejitos, a veces los deja sueltos por casa. Se llaman Edo y Aru, son idénticos marrón chocolate y con manchas blancas alrededor de los ojos y algunas por el cuerpo y orejas.

Denis va a mirar como están, si les falta agua o comida.

-No, no les falta de nada.

Abre la jaula y los coge para sacarlos de ella un rato, juega un poco con ambos y los deja en el suelo. Los conejitos una vez  en el suelo se ponen a darse besitos, Denis los mira y se echa a reír.

-Jejeje, soy adorables

Sale de allí y entra por la puerta de al lado que es la cocina, abre el frigorífico para coger una lata de refresco sabor cerezas, cierra la puerta con el culo y ya sale de la cocina.

Camina por el pasillo bebiéndose el refresco y llega hasta  la habitación, allí hay una cama de matrimonio  y al igual que en el resto de la casa está todo medio vacío y en cajas, deja un momento la lata en la mesita, se quita las zapatillas y los pantalones y se sienta en la cama poniendo en ella los pies y apoyado en el cabecero, coge de nuevo la lata y se queda pensativo.

-Ese chico Tsuzuki ¿Lo volveré a ver alguna vez? Me ha parecido muy guapo y simpático…Creo que deliro, me siento demasiado solo, necesito un novio o un buen polvo… Siempre podría buscar u gigoló o un ligue de una noche, pero yo no soy así, si sé que aun soy virgen pero no quiero que mi primera vez sea si amor… ¿Qué estará haciendo ahora, como será su vida… Por qué no me lo quito de la cabeza?
Coge el móvil y se pone a escribir a alguien.

-Hola Richard. He conocido a un chico guapísimo
-Cuenta, cuenta
-Pues poco puedo contarte… Nos hemos encontrado en el metro, no hemos hablado casi, ya sabes como soy de tímido… Pero no puedo quitármelo de la cabeza…
-Se de sobra como eres primito, deberías dejar la vergüenza en casa
-No es tan fácil… ¿Cómo vas en tu trabajo? ¿Te vas acostumbrando ya?
-Si, llevo solo un par de meses, pero me siento como en casa
-Mucho ánimo Richard. Sabes que eres el mejor
-Ánimo con tu chico del metro. La próxima vez follatelo en el propio metro
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Tengo un dibujo donde los diseñe, es bastante viejo... Un día quiero rehacerlo. Pero así os ayuda a imaginaros mejor como son.







2 comentarios:

  1. Interesante. Esperaré al siguiente capítulo con curiosidad. ;)

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  2. Gracias :D
    Espero no tardar mucho, que los capítulos de la segunda pareja no están tan desarrollados como los de la primera ^^U

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Roku No Pawā, Capítulo 1º